Teléfonos:
55 2614 1836 / 55 2614 1839
55 5277 9402 / 55 1519 1562
Dirección:
Av. Primero de Mayo 236, San Pedro de los Pinos, Benito Juárez, C.P. 03800, CDMX

El sarampión ha regresado a México con un preocupante aumento de casos. Aunque no somos especialistas médicos, todos podemos contribuir a la prevención desde nuestro entorno: mantener espacios limpios, ventilados y libres de riesgos es hoy más importante que nunca. En este artículo abordamos el brote desde una perspectiva práctica y cotidiana, con enfoque en la higiene, el control ambiental y la importancia de acudir al médico ante cualquier síntoma.
En los últimos meses, México ha registrado un incremento notable de casos de sarampión, una enfermedad viral altamente contagiosa que parecía estar controlada en años anteriores. De acuerdo con la Secretaría de Salud y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la baja cobertura de vacunación en algunos sectores de la población ha abierto la puerta a nuevos brotes, especialmente en ciudades densamente pobladas como la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.

El sarampión se transmite por el aire mediante gotículas expulsadas al hablar, toser o estornudar, y puede permanecer activo en superficies hasta por dos horas. Esto convierte a espacios cerrados y poco ventilados en escenarios propicios para el contagio. Lo preocupante es que una sola persona infectada puede contagiar hasta 15 personas si no se toman las medidas adecuadas.
Entre los síntomas más comunes se encuentran la fiebre alta, el sarpullido característico que inicia en cara y cuello, ojos enrojecidos, tos seca y secreción nasal. Aunque en muchos casos se trata de una enfermedad autolimitada, también puede ocasionar complicaciones serias como neumonía, encefalitis e incluso la muerte, especialmente en personas no vacunadas o con sistemas inmunológicos debilitados.

Desde nuestra trinchera, sin ser profesionales de la salud, hay muchas acciones que sí están en nuestras manos para reducir riesgos. El primer paso es la higiene. Limpiar y desinfectar espacios comunes, especialmente aquellos con alta afluencia, puede disminuir la presencia de virus en superficies. Es importante ventilar oficinas, aulas, habitaciones y áreas de espera para facilitar la renovación del aire. Además, evitar el hacinamiento en espacios cerrados es una medida muy efectiva para cortar cadenas de transmisión.
En SEPROFU sabemos que un entorno limpio es también una forma de cuidado colectivo. El control de plagas y la limpieza profunda no solo previenen la presencia de insectos y roedores, también contribuyen a mejorar la calidad del aire y reducir la concentración de partículas contaminantes en el ambiente. Aunque el sarampión no es una enfermedad que transmitan las plagas, los espacios sucios o mal ventilados suelen ser focos de contagio para muchas enfermedades, por lo que la prevención debe entenderse de forma integral.
Implementar un programa regular de sanitización o fumigación preventiva en espacios corporativos o escolares es una manera responsable de mantener condiciones higiénicas que protejan a trabajadores, alumnos y familias. Esta medida es especialmente importante en épocas donde circulan virus altamente contagiosos.

Si tú, algún familiar o colaborador presenta síntomas compatibles con sarampión —fiebre, sarpullido, ojos rojos, malestar general—, lo más recomendable es acudir de inmediato a la unidad médica más cercana. Solo el personal de salud puede brindar un diagnóstico y tratamiento adecuados. Nuestra recomendación no sustituye la opinión médica, pero sí te puede ayudar a actuar a tiempo y con responsabilidad.
Cuidarnos entre todos no significa vivir con miedo, sino tomar acciones conscientes y preventivas en los espacios que habitamos. Y esa es una tarea de todos.